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¿Que ProReforma no es democrática? Un grupo de ciudadanos se organiza para plantear una propuesta de reforma constitucional al Congreso de la República. Con mucho esfuerzo y entusiasmo, además de acierto, consiguen aportes de cientos de personas y empresas. Los emplean en divulgar la propuesta por todos los medios de difusión social posibles, además de crear un sitio de Internet con toda la información necesaria y de acceso abierto. Llevan la propuesta a asociaciones, la discuten en universidades, la presentan en foros y la exponen a líderes políticos, sociales y económicos. Los primeros frutos: nada menos que setenta y tres mil ciudadanos respaldan con su firma la propuesta, superando con creces el mínimo de cinco mil exigido por nuestra Constitución. Por sus orígenes, ProReforma difícilmente pudiera ser más democrática. Veamos su contenido. Para empezar debe señalarse que ninguna de las constituciones modernas que han servido de modelo en el mundo, han dejado en manos de la mitad más uno el poder de decisión sobre todos los aspectos de la vida política del Estado. Diversos mecanismos se han concebido, ensayado y perfeccionado a lo largo de un par de siglos. En el mundo de la "common law", los Estados Unidos y el Reino Unido, por ejemplo, una parte muy importante de la ley tiene como fuente los fallos de los tribunales. Tanto la Constitución Federal de los Estados Unidos, como las de Francia o España, para no aludir sino a los referentes más próximos a nuestra historia constitucional, protegen ciertos derechos fundamentales, precisamente, de la actuación de las mayorías, directamente o representadas en un congreso o asamblea. En casi todos los sistemas bicamerales, hay elementos relativos a la forma de elección, la duración de los cargos o a la representatividad que se ejercita, que diferencian a las dos cámaras entre sí. La designación de los titulares del Poder Judicial frecuentemente procede de los órganos democráticos del Estado, pero está dotado de garantías básicas para el ejercicio de sus funciones, tales como la inamovilidad (muchas veces en forma de designación vitalicia), la estabilidad de sus remuneraciones o la llamada "carrera judicial". En ese orden de ideas, ProReforma propone algunos mecanismos más o menos novedosos, otros no tanto. La idea de un senado integrado por personas que duren en sus cargos quince años, puede estimarse mucho más que los seis años de los senadores estadounidenses, pero en la práctica la inmensa mayoría de ellos permanecen en sus cargos por varios períodos. Por otro lado, nuestro sistema requiere de un elemento que aporte más estabilidad al diseño. Un elemento que pueda pensar generacionalmente, y de ahí la idea de que sean los ciudadanos que llegan a la edad de cincuenta años quienes elijan a sus representantes. Si esto se comparara con el Consejo de Estado, que operó bajo algunas de nuestras constituciones en el pasado, lo propuesto por ProReforma es ciertamente más democrático. El sistema de elección uninominal, comparado con el de listas preparadas por los partidos políticos titulares de la franquicia, tiene ventajas y desventajas. Pero de ninguna manera puede tacharse de menos democrático, como tampoco excluye la operación de los partidos políticos, como ocurre en todos los países en que priva ese sistema. Uno puede estar a favor o en contra de la propuesta, pero nunca por antidemocrática. |