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Ocaso legislativo ¿Cómo depurar el abrumador cuerpo de legislación y reglamentos caducos, innecesarios e inconvenientes de nuestro cuerpo jurídico? Los miembros de la Asociación ProReforma sugieren en su propuesta de consulta popular para reforma parcial de la Constitución utilizar caducidad automática, llamada Ocaso Legislativo (Sunset Legislation, en inglés), porque depurar el sistema analizando una por una de las miles de disposiciones legales en los libros, como se ha sugerido en otros planes de reforma del Estado, no sólo es una tarea interminable, sino motivo de presiones al Congreso y oposición de quienes se benefician de ellas a costillas del resto. Para lograr esa depuración, la propuesta incluye el mandato de caducidad de la Legislación, no así de la Ley. (Esa es otra razón para diferenciar Ley de Legislación). Recordemos que la propuesta de ProReforma jerarquiza el cuerpo de leyes: la Ley, propiamente hablando, que se encarga al Senado, y la Legislación, a otra cámara denominada Cámara de Diputados. La Ley incluye lo relacionado, principalmente, con el derecho privado y otras obligaciones que deben estar alejadas de política partidista, por ejemplo, el nombramiento de magistrados del Poder Judicial y Corte de Constitucionalidad. Al Senado le corresponderán los grandes códigos como el de Comercio, el Civil, el Penal, y otras leyes que deben tener vigencia indefinida. En cambio, la Cámara de Diputados, que emite la legislación, tiene a su cargo la organización del gobierno, el presupuesto, resolver problemas coyunturales, y el establecimiento de la burocracia para implementar sus disposiciones. Dada la naturaleza propia de la Legislación (no así de la Ley), en muchas partes se ha adoptado la norma de caducidad automática. Aparece por primera vez en la historia en el Derecho Romano, como la regla Ad tempos concessa post tempos concetur denegata. La caducidad automática solamente se aplicaría a la Legislación y no así a la Ley. Universalmente se utiliza para leyes específicas, por ejemplo, en Inglaterra, la ley de impuesto sobre la renta caduca cada año y es necesario reconsiderarla para prorrogarla un año más; en Estados Unidos, el controvertido decreto 107-16, que rebaja impuestos, caduca en enero del 2011. En el estado de Texas, el período de vigencia de la legislación es de 12 años y consecuentemente cada año se han revisado entre 20 y 30 leyes, economizando a los contribuyentes unos US$720 millones. En el estado de Alabama caducan a los cuatro años. Esta modalidad se aplica a muchas leyes en Canadá, Alemania, Australia y otros países (fuente: www.wikipedia.org). La caducidad automática tiene muchas ventajas: establece un procedimiento para obligar a evaluar periódicamente el desempeño de las agencias del gobierno (Direcciones Generales, etc.); ello de por sí induce el comportamiento responsable y mejor servicio para el público. Toda entidad burocrática, aunque tenga cien años, deberá justificar que merece continuar siendo sostenida con nuestros impuestos desde varios puntos de vista: ¿subsiste el problema que le dio origen? ¿Ha comprobado eficacia, o habrá que modificarla? ¿Habrá otra manera mejor de atender el problema? Y, por último, la eliminación de burocracias no justificadas libera recursos fiscales para otras prioridades. ProReforma propone un procedimiento práctico y expedito de depuración, pues en el curso de los primeros 10 años obligaría a considerar y escoger aquellas cuya existencia está justificada y las demás desaparecerían. De lo contrario, continuaremos agregando legislación y reglamentos, lo que hace difícil a un ciudadano conocerlas para vivir dentro de la ley. |